Leoncio Cedeño
Leoncio contrae primeras nupcias con Belén Herra, en Caracas en 1915, de donde nacen Isabel, Rafael, Carmen Amalia y Rubén Cedeño (padre), este último e Isabel fueron los únicos que llegaron a edad adulta.
Leoncio como artista plástico, pinta y hace importantes restauraciones en significativas iglesias de Caracas como el del “Santo Cristo de la Humildad y Paciencia”, en el retablo barroco del Altar Mayor del siglo XVIII de la “Capilla de las Llagas”, de la legendaria iglesia de “San Francisco” en Caracas, donde a Simón Bolívar se le concedió el titulo de “El Libertador”.
Retablo del Altar Mayor de la "Capilla de Las Llagas" de San Francisco.
"Capilla de la Tercera Orden Franciscana Seglar de San Francisco de Caracas".El retablo consta de tres cuerpos, el primero o inferior, tiene como figura central el Santo Cristo de Humildad y Paciencia, parece obra del mismo artista que realizó el Nazareno de San Pablo, restaurado en su pintura por Leoncio Cedeño, está rodeado por seis cuadros al óleo (lienzo fijado sobre madera) realizados por Juan Pedro López, digno representante de la pintura religiosa del a época, los cuadros son: del lado de la Epístola sobre la puerta de la Sacristía Santa Isabel Reina de Hungría, Patrona de los Franciscanos Seglares, en dos óvalos San Roque y San Elzeario; del lado del Evangelio San Luis Rey de Francia, Patrono de los Franciscanos Seglares, sobre la otra puerta a la Sacristía, y en óvalos Santa Clara y Santa Rosa de Viterbo. El retablo se prolonga lateralmente con orlas o volutas sobre las puertas (cada puerta consta de dos hojas de cincuenta y dos centímetros de ancho y de dos metros tres centímetros de alto, que conducen a la Sacristía de la Orden Tercera, rodeándolas hasta el piso, para mayor ornato. Debajo del Cristo el Sagrario semicircular tallado de unos 54 por 31 centímetros, a su derecha, la talla del escudo Franciscano con la Cruz y los brazos cruzados de Cristo y Francisco; a la izquierda, un escudo ovalado con cuatro flores de liz, una a cada lado. una arriba y otra abajo, sobresaliendo una rama y una espada, haciendo una «x», cada escudo de unos 42 por 46 centímetros.
Leoncio era sumamente conocido en Venezuela como cantante de operas y zarzuelas. Sale de gira a Puerto Rico en el vapor Horacio con la Compañía de Zarzuelas Saavedra en marzo de 1927. En el barco donde viaja entabla una relación sentimental con Lola Gabidia, con la que al llegar a New York contrae segundas nupcias, se establece hasta su muerte y genera una extensa familia estadounidense que hoy en día esta expandida por decenas de estados de la Unión. Entre sus hijos estadounidenses están Lina, Linda, Rubén y Leo. En los primeros días en New York hacia replicas de grandes cuadros sobre platos y tazas que vendía con gran éxito, como “buhonero distinguido”, en Coney Island, concurrido y famoso parque de diversiones de aparatos mecánicos.
Leoncio pinta la iglesia de la Virgen de Guadalupe de New York y restaura los frescos del Hotel Waldorff Astoria, que por cierto era donde solía hospedarse grandes temporadas Conny Méndez cuando vivía en esta ciudad.
Leoncio Cedeño vuelve a Caracas en 1951 al matrimonio de su hijo Rubén Cedeño (padre) y Nora Vásquez Toledo y se hospeda en el hotel Majestic. Regreso que causo sensación en los círculos plásticos y líricos de la Caracas de entonces. Vuelve a Caracas en el año 1960 por una larga temporada donde Rubén Cedeño (hijo) lo conoce y queda cautivado por su personalidad envolvente, gran elocuencia y hablar reposado, excelentísima dicción e insondable cultura. Al igual que su amigo Manuel Cabré, se dedica a pintar el Ávila, pinturas que se lleva a los Estados Unidos. En el año 1970 Rubén Cedeño (hijo) lo visita en New York, para estos años Leoncio es asiduo practicante de Zen Buddhismo y hace dificilísimas practicas de ejercicios de Hata Yoga, asunto que afianza mas su personalidad apacible, sabia, reflexiva y digna. Afirmaba: “Que por la venas de los Cedeños corre sangre real, que son originarios de Alicante emparentados con el Rey Fernando VIII, que teniendo una deuda con los ancestrales Cedeños, la paga con tierras en América y así es como llegan a Venezuela, incluso uno de ellos lucha en la Batalla de Carabobo, que le da la independencia a Venezuela y su descendencia se establece en las inmediaciones de donde fue esta memorable batalla, donde todavía conviven algunos de sus descendientes.
Leoncio a edad adulta pasaba largas horas en el Metropolitan Museum de New York y otros museos de la ciudad, para con un permiso especial hacer replicas de las pinturas de los grades artistas de las historia del Arte.
Como algo digno de hacerse mención, en cuanto a la personalidad de Leoncio, era un hombre de muy buen gusto y extrema elegancia para vestir, le encantaba usar el gris perla en trajes y sombreros, tenía un gran porte al andar. A pesar de los años viviendo en Norte América, nunca perdió su criollismo y acento venezolano. Cuando se enfadaba, en medio del idioma ingles, sacaba todo el repertorio de malas palabras Venezolanas, hasta tal punto esto fue notorio, que sus hijos y nietos que no hablan castellano, se saben y dicen todas las groserías venezolanas, sin acento estadounidense, como si provinieran de cualquier barrio caraqueño.
Entre su descendencia, hay sobrinos y nietos que siguen la saga artística de Leoncio. Así podemos mencionar dos de sus sobrinos: Jorge Cedeño, que hereda el talento de su tío y como tenor hace una triunfante carrera internacional siendo sus más exitosas interpretaciones: “Tosca”, e “Il Torvatore”, donde eran celebres sus repeticiones de las arias más famosas, asunto que no se acostumbra y llego hasta repetir tres veces un aria. En Italia gana el Gran Caruso en Siena, convirtiéndose en un tenor de fama internacional, digno de mención por figuras como Pavarotti. Otro es Carlos Cedeño que se inicia como reconocido torero, luego se convierte en veterano de la guerra de Corea, y famoso cantante popular que en Estados Unidos, en 1991 recibe un elogioso reconocimiento en el Cami Hall de los músicos académicos y folklóricos, por haber ofrecido mas de 257 conciertos en los mejores escenarios de New York y tres discos de oro. El nieto de Leoncio Cedeño, Eduardo Cedeño, recibe la licenciatura y Master en Música en la Universidad de Buttler de Indianápolis y ejerce como violinista, cantante de opera y director de orquesta de la Orquesta Nacional Juvenil de Mérida, la Orquesta sinfónica de Cornelius de Carolina del Norte y de Cannon; canta el repertorio operístico y de oratorios de los grandes tenores en múltiples teatros de los Estados Unidos de Norte América y algunas ciudades de Europa. Otro nieto de Leoncio Cedeño es Rubén Cedeño (hijo) Estudiante de metafísica que se relaciono con Conny Méndez en calidad de discípulo, autor de 295 libros, compositor de innumerables obras, cantante de opera graduado y con un sin número de grabaciones, compositor y mundialmente conocido conferencista de metafísica.
Jorge Cedeño
Carlos Cedeño
Eduardo Cedeño
Leoncio Cedeño desencarna en California en 1996 a los 104 años de edad a la que llega lucido y con sus facultades artísticas y espirituales. Es enterrado en el cementerio de El Segundo, dejando una hermosa estela de Bellas Arte, cultura y una familia artística.
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Leoncio Cedeño famoso pintor y barítono, cantante de operas y zarzuelas. Nació en la Victoria-Venezuela, el 11 de Noviembre de 1892, Hijo de Andrés Cedeño y Brígida González de Cedeño. En 1912 participo de la fundación del “Circulo de Bellas Artes”, la más significativa asociación artística de comienzos del siglo XX en Venezuela, actividad que realizo junto a importantes periodistas, escritores, músicos, y famosos pintores como Manuel Cabré y Armando Reverón, el más grande novelista de Venezuela Rómulo Gallego, y el laureado poeta Andrés Eloy Blanco. Una leyenda decía, que una cicatriz en la frente que tenia Rómulo Gallegos, que incluso llego a ser presidente de Venezuela, fue producto de una pelea que tuvo con Leoncio.