Israel Rojas

 

(1.901- 1.985)

Nació en Fómeque, Cundinamarca (una población cercana a Bogotá, Colombia), el 26 de noviembre de 1901. Sus primeros años transcurrieron en el campo, y sus primeras labores fueron entre otras, arriar vacas y montar caballos. Su padre, campesino, era agricultor y domador de caballos, y su madre, en la crianza de los hijos y las labores de hogar.

Siendo aún adolescente en una reunión familiar realizó hipnosis a 45 personas que allí se encontraban, pero de inmediato comprendió la responsabilidad de tales conocimientos y facultades, por lo que decidió de inmediato no continuar con tales prácticas.

Se entusiasmó con el espiritismo, hasta cuando llegó a la conclusión que “los espiritistas se equivocan lamentablemente, al creer que un ignorante en el mundo físico, se vuelve automáticamente sabio al abandonar su envoltura carnal o que los grandes genios y prohombres de la raza que han desincorporado, se tienen que meter de cabeza en los cuerpos de los médium a voluntad de éstos, sin contar con su propia voluntad e independencia”.

Se interesó muy pronto en las obras de O. S. Marden, W.W. Atkinson, Prentice Mulford, O.H. Hara, etc., siendo éste último autor quien en su obra “Curso de Magnetismo Personal” le ayudaría a abrir las puertas de su subconsciente, permitiéndole fácilmente entre otras la capacidad telepática y clariaudiente.

Muy pronto, teniendo alrededor de 16 años, viajó a Bogotá para buscar su sustento. Allí conoció a los miembros de la Sociedad Teosófica, pudiendo relacionarse con la labor gigantesca de H. P. Blavatsky, Annie Besant y C. W. Leadbeter, al igual que conocer la filosofía de las escuelas de Yoga.

Después de algún tiempo, leyendo los títulos de libros en alguna vitrina, observó un libro que le llamó poderosamente la atención, y según sus propias palabras, dijo: “un libro en el cual se veía un gráfico precioso, hecho con el símbolo de las rosas, y un cáliz fulgurante coronado por las palabras ROSA CRUZ”.

¿Qué poder tan extraño encerraba aquello? ¿Qué sería? ¿Qué contendría? ¿Por qué la sangre se ha congestionado en mi cerebro? ¿Porqué el corazón palpita con tanta violencia? Aquí tiene que hablar algo de excepcional sentido y de inusitada grandeza”.

En la obra estaba la dirección del autor Arnoldo Krumm-Heller, en Baladona, España. Le escribió sin más dilación. Semanas después, una noche, contempló en una atmósfera clara y transparente, la producción de un rayo que, emergiendo de la atmósfera y trazando una línea en zig-zag, lanzó hacia la tierra un sobre azul, en el cual estaba estampado su nombre.

Al día siguiente, el cartero le entregó el sobre previsto, y unas
semanas después otro, en la que el Maestro Huiracocha le decía que lo aceptaba como discípulo.

El 27 de abril de 1.928 funda la escuela Rosa Cruz en Colombia, dependiente del Summun Supremun Sanctuarium de Berlín, bajo la dirección del Maestro Huiracocha, quien arribaría a Colombia poco tiempo después, en su viaje por América Latina, después de visitar Argentina y Chile, siguiendo después hacia Panamá. Esta era la visita de un Chela al país para impulsar las labores de la Fraternidad.

En 1929 llega a ese entusiasta grupo de estudiantes Rosa Cruces, el Maestro Máximus Neumayer, taumaturgo, con los más altos grados de la Masonería y de la Fraternidad R.C., quien según la tradición contaba con 800 años, siendo (según información del Maestro) el mismo alquimista Nicolás Flamel. Esta era la visita de un Maestro (superior al Chela, jerárquicamente considerado).

En los primeros años de la década de 1930, se hace presente al grupo el
Adepto Zanoni (superior en Jerarquía a los anteriores, el Mejnour de la novela “Zanoni” y según el maestro Rojas, probablemente el mismo Adepto Hilarión), quien presenta en los mundos tetradimensionales al candidato Israel Rojas a la Gran Jerarquía Blanca al momento de su Iniciación.

Iniciado en el real sentido del término, es un proceso de índole espiritual interno, llevado a cabo en los mundos suprafísicos por el Gran Jerarca de los Adeptos del Transhimalaya, como lo enseña el Maestro Leadbeater en “Los Maestros y el Sendero”, y no lo que llaman ser “iniciado” en un movimiento esotérico, en donde los grados y las
iniciaciones son conferidas como una tradición de cada escuela, sin que el candidato tenga la altura espiritual para ser discípulo de los Jerarcas de la Gran Fraternidad de Adeptos que guían la evolución planetaria.

El Maestro Raghozini decía que “los títulos no hacen maestros y en vez de beneficiar, envanecen, afectan la psique del estudiante, y retardan su crecimiento espiritual”, y nos recordaba las palabras del Adepto Zanoni: “la más grande virtud es la naturalidad”.

Siendo ya en ese momento el Soberano Comendador de la Fraternidad Rosa Cruz Antigua, de la Orden Kabalística de la Rosa Cruz y de la Fraternidad Rosa Cruz de Oro, a partir de ese momento trabajó incansablemente por el despertamiento de la sensibilidad y de la conciencia del ser humano, a través de unas 6000 conferencias (según cálculo de él) públicas y privadas, que ofreció en todo Colombia y en el extranjero (Estados Unidos, Panamá y Sur América); publicaciones gratuitas (la revista ROSA CRUZ y muchos folletos de su autoría), y una variedad de obras escritas conteniendo temas de Filosofía Rosa Cruz, Alquimia, Psicología esotérica, Botánica, Naturismo, Sociología y Kábalah.

Entre sus obras podemos citar: El Sentido Ideal de la Vida, El Enigma del Hombre, Logos Sophia, Cultura Intima Infantil, Cultura Intima del Joven, Los Grandes Azotes de la Raza, Viva Sano, La Fuente de la Vida, Por los Senderos del Mundo (Autobiografía), Dignificación Femenina, La Salud de la Mujer, Cúrese Comiendo y Bebiendo, Manual Rosacrucista, El Secreto de la Salud y la Clave de la Juventud, El Problema del Mundo, El Espiritualismo y la Evolución, 46 Lecciones de Endoterismo, Psicodinámica, La Rosa de Sharón; además, centenares de conferencias y enseñanzas privadas para uso de los estudiantes de la Fraternidad Rosa Cruz.

El 4 de julio de 1985 a los 84 años de edad, abandonó su corteza densa, dos semanas después de haber reunido en pleno a los estudiantes de la Fraternidad, para apuntalar definitivamente su obra, en la instrucción acerca de la Piedra fundamental de la evolución interna: el uso del Fuego Creador de la Vida.

Por: Frater Lucis ZERION

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